Para ser feliz también se necesita sufrir

Testimonio de una madre que encuentra felicidad para ella y su familia con un hijito enfermo


La autora de esta carta tuvo un bebé con una lesión cerebral severa. El niño, después de una lucha constante y dolorosa entre la vida y la muerte, falleció a los 13 meses de nacido. En estos pocos meses, su madre aprendió muchas lecciones.
La carta que presentamos relata la experiencia de una madre ante la enfermedad severa de su hijo más pequeño. Este hecho de la vida real sucedió en la familia que forman Claudia y José Antonio y sus hijos: Claudia de 6 años, Marta de 4 y Raúl, que hoy tendría ya 2 años, pero a consecuencia de una lesión cerebral muy severa, murió a los 13 meses de nacido.

Raúl nació después de seis meses de un embarazo complicado. Era muy pequeño y desde el inicio todo su desarrollo fue muy especial. Estuvo 40 días en incubadora, pesaba 1 kilo y 200 grs. y medía sólo 36 cm.



Querida amiga:
Créeme que no tengo la menor idea de cómo comenzar, pero te escribo esta experiencia por si en algo puede ayudarte para tu propia vida.

Me pregunto si existe alguien que entienda los misterios de la vida… hoy sólo le pido a Dios me permita amar lo que me pone delante, aunque a veces me sienta un poco sola ante retos tan escabrosos. Sé que tengo una misión en mi propia vida y lo que más quiero es llegar al final del camino y cumplirla, pero he aprendido que, aunque vale la pena, no resulta tan fácil.

El nacimiento de Raulito marcó un punto y aparte en mi vida; no entendía desde un inicio por qué tantas trabas, si antes de él, todos mis embarazos habían sido tan normales. Como fuera, acepté este último y lo único que pedía a Dios, era ver finalizados los nueve meses, aunque me tuvieran que costar, pues sabía que dentro de mí realmente había una vida, por la que valía la pena cualquier sacrificio. Además, tenía la enorme ilusión de tener conmigo, aquello que como madre considero como lo más valioso: la vida de mi propio hijo.

Puse todo de mi parte para que mi bebé permaneciera dentro de mí el máximo tiempo posible…, pero en esto ya no decidía yo. Había una fuerza natural más fuerte que la mía, alguien detrás de todo esto que quiso que las cosas fueran distintas.

Así fue como nació Raúl de 6 meses y dos semanas: un bebé con un gran espíritu de lucha y sin embargo, un bebé asociado desde el inicio al sufrimiento. Al nacer, pasó directamente a la incubadora. Los doctores nos explicaron que los niños prematuros tienen un desarrollo normal, sólo que es un poco más lento que el de los niños que nacen después de los nueve meses de embarazo. Nos explicaron también que la incubadora, en algunas ocasiones, puede presentar tres riesgos: afectar la vista del bebé, su sentido del oído y su cerebro. Cuando Raúl alcanzó los 2 kilos salió de la incubadora y llegó finalmente a casa, pero lloraba mucho, y los doctores sugirieron que se le hicieran estudios del estómago para ver si tenía algún reflujo que le estuviera molestando.

Con estos estudios iniciamos un largo camino de batalla por su salud. A los cuatro meses de nacido, notamos cosas extrañas para un niño normal: sus ojos no tenían simetría, es decir, no los movía como lo hacemos nosotros siguiendo los objetos con la vista; tampoco se movía, ni emitía sonidos, no se reía…, en fin, todo esto nos inquietó mucho, y fue así como anduvimos de doctor en doctor, y de un lado a otro con el niño, sin poder encontrar una opinión que nos dejara clara su situación.

A los seis meses supimos que tenía un problema en el cerebro, sin nombre ni apellido, así que consultamos otro especialista, que nos explicó que Raúl tenía una malformación en su cerebro, lo llamaba “un trastorno de migración neuronal”; con esto se explicaban tantos problemas en el inicio de mi embarazo. A partir de aquí, lo único que se nos indicó fue iniciar con el niño, lo antes posible, terapias físicas para ofrecerle una mejor calidad de vida. Nadie sabía a ciencia cierta qué tanto podríamos conseguir con él.

Iniciamos sus terapias, y como pasaba el tiempo, no veíamos progreso, Raúl seguía sin moverse, y su mirada permanecía perdida. Su problema con el estómago seguía ahí, no comía nada, dormía poco… tenía ya un añito de vida, y sólo pesaba 6 kilos.

Finalmente al año y 23 días, murió. Cuando dormía, le vino un reflujo que le quemó el esófago, y con eso, sus vías respiratorias se cerraron y le sobrevino un paro cardíaco.

Esta es la historia de mi Raúl, y yo ahora sé que así nació porque tenía una grandísima misión que sólo podía realizar siendo tal como era. Lo que hoy me da consuelo es pensar que yo fui necesaria para que, a través de mí, este bebé viniera a cambiar la vida de toda mi familia. Sabía que cada uno en su vida va encontrando el camino para ser feliz. Pero, así, ¿se podía ser FELIZ?????

Antes, yo pensaba que sólo las cosas agradables nos podían hacer felices, y siempre daba gracias al cielo porque no tenía sufrimientos. Jamás pensé que el dolor fuera a tocar mi vida; veía con admiración a la gente que sufría por diversos motivos, pero no me daba cuenta de que también el dolor es un regalo que nos enriquece mucho y que misteriosamente, al mismo tiempo, encierra una felicidad muy auténtica y muy profunda.

Conocí el dolor y el sufrimiento con este hijo mío, y por medio de él, aprendí que para ser feliz también se necesita sufrir.

Hoy no puedo menos que agradecer lo que ha sucedido con mi hijo y con nosotros (digo nosotros porque no soy sólo yo la beneficiada: somos mi esposo, mis hijas y yo); digo GRACIAS porque este niño tan especial para nosotros, vino a probar nuestra capacidad de amar, vino a enseñarnos la incomodidad de lo cómodo, vino a enseñarnos lo que cuesta renunciar a lo placentero, a pararnos para servirle a él, a olvidarnos de nuestro sueño para intentar confortar al que sufre y no puede conciliar el sueño; nos enseñó que no hay hora para el descanso, y que realmente la fuerza del cuerpo no es la del espíritu, que puede más que ninguna otra fuerza. Nos enseñó a valorar la sonrisa del que no puede valerse por sí mismo, y nos retó a vivir de cara a lo que realmente vale y no de cara a las cosas materiales que se acaban.

Este bebé pudo enternecernos a todos. Nos enseñó con su ejemplo el sacrificio de comer lo que nos parecía menos apetitoso, pensando en el trabajo que él tenía que pasar para tolerar cualquier alimento. Aprendimos a comerlo todo, aunque no nos gustara, sólo con recordar el sabor tan espantoso de la leche que Raúl se tenía que tomar.

En fin, este bebé me enseñó muchas lecciones y me hizo realizarme como mujer, descubriendo que lo que más feliz me hacía era amarlo y tener la oportunidad de hacer algo por él. Aprendí a mirar con los ojos del alma, como me enseñó mi bebé, que jamás pudo ver, pero le bastó con sentir el amor de su hermosa familia. Él veía un mundo que antes yo no veía.

Éstas fueron sin duda, las experiencias más duras pero también las más enriquecedoras que he vivido. Mi esposo y yo estamos seguros de que nuestro sacrificio ha valido la pena, y que tenemos en el cielo a ese angelito que no se olvidará de nosotros, y que sin duda cuida de sus hermanas que lo recuerdan todos los días.

Escribo esto y todavía termino llorando, pero quise compartir contigo esta experiencia que hoy me deja llena y satisfecha.

Recibe un gran saludo… te quiere tu hermana de siempre. Claudia.



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Sufrir o ser feliz

El sufrimiento es un misterio que muy pocos comprenden, pero aquellos que lo logran, llegan a ser verdaderamente felices



El sufrimiento es un misterio que muy pocos comprenden, pero aquellos que lo logran, llegan a ser verdaderamente felices. A Francisca Valdivieso, mejor conocida como “Kika”, la vi por primera vez hace exactamente un año. Ella vive en Santiago de Chile, con su esposo y sus 6 hijos. Desde hace tres años padece la Enfermedad de Crohn. Hoy quisiera compartir con ustedes las letras que hace poco envió a sus amigos, y en las cuales relata la experiencia que esta enfermedad ha traído para su vida: tres años de un lento calvario, unidos también a un dulce tabor.

«Queridos amigos:

Hace un par de días, Chila me comentaba que admiraba mi capacidad de sobrellevar esta enfermedad. Yo lo he pensado mucho y he llegado a la conclusión de que los he engañado a todos.

Primero que todo, lo he pasado pésimo estos tres años, mi capacidad de aguantar el dolor físico es cada día menor, y a pesar de estar tomando mis medicinas, estoy buenaza para llorar.

No soy para nada un ejemplo de nada, me he aferrado con dientes y uñas a la vida cotidiana, a poder estar decente cuando estoy con los niños, a no dejar de ser una ferviente esposa, a que haya pan a la hora del té, aunque lleve una semana sin poder levantarme de la cama, a mi querido cajón de la oficina que ya generosamente y con muchísimo sacrificio le cedí a Javiera. Y eso se llama "supervivencia".

Debo reconocerles que cada vez que voy a la clínica tiemblo de terror que pase algo nuevo, y ya no resisto un pinchazo, una sonda o un examen más, no importa si me duela o no, ¡simplemente no quiero!

¡Qué horror!, pensarán ustedes... y fíjense que no es así. Paradójicamente a lo que puedan pensar, ¡yo soy feliz!

Primero, porque tengo a Dios, que me ha trapeado como ha querido, que me ha podado hasta doler, que aún no me explica el porqué de todo esto, pero que me derrite cuando voy a pedirle explicaciones y Él esta ahí clavado en la Cruz, sin poder siquiera mirarme porque su cabeza cuelga sin fuerzas a medio morir.

¿Cómo no lo voy a amar, si Él está peor que yo, si Él aceptó vivir Getsemaní y comprende mi Getsemaní de cada día, si cuando me siento en silencio a acompañarlo, es tan generoso que permite que me vuele pensando en miles de cosas, sin olvidarme de que estoy ahí por Él, y lo más importante, que Él está ahí por mí...? ¡Cómo no voy a ser feliz!

Luego la Virgen María, mi verdadera Madre, la que es fuerte, es firme, la que siendo ella una Reina, me pide ayuda para fabricarle rosarios, a mí, que no soy nada, que ni siquiera puedo ver la aguja para poder enhebrar el hilo, y sin embargo me permite tejer esas cuentas con tanto amor. Ella me lo pide, y yo también le pido tantas cosas...

Mi familia, mis hijos, pobrecitos ellos, han vivido tantas angustias, tantas incertidumbres. Cuánto sufren cada vez que no estoy, cómo se las han arreglado. Y, nuevamente, el milagro... ¡¡¡esta es una casa llena de alegría, somos felices!!!

Ustedes mis amigos, que me quieren, que me acompañan, que rezan por mí, no se imaginan cómo los necesito, y no se imaginan lo importante que es para mí que ustedes me necesiten, me encanta ser la mamá del grupo, llevarles alegría, servirlos...

Y ahí está la clave, creo que Dios me ha puesto en esta tierra para servir, pues servir es lo que me hace más feliz, mi vida no tendría sentido si no lo pudiera servir a Él, si no los pudiera servir a ustedes, hay tanto que hacer...

Finalmente, y lo dejo para el final porque es muy importante, las vocaciones. Dios me ha ayudado a entender la generosidad de las almas que le sirven única y exclusivamente. Estoy convencida que así como la oración de muchos que rezan por mí me ha mantenido a flote, tenemos que rezar mucho por las vocaciones, entenderlas, acompañarlas, amarlas... ¡Sólo así tendremos santos sacerdotes!

Les pido que sigan rezando por mí, que me acompañen física y espiritualmente, porque los necesito tanto como necesito a Dios, porque quiero seguir siendo feliz, y sobre todo quiero seguir haciendo feliz a los demás.

Que Dios los bendiga, un fuerte abrazo,

Kika Valdivieso»




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Modelos de iniciación cristiana

A partir del siglo II, disponemos de una información cada vez más detallada sobre el desarrollo de la iniciación cristiana y sobre su significado.


Modelos de iniciación cristiana
Modelos de iniciación cristiana
Vemos como, ante la predicación de Pedro en Pentecostés, aquellos visitantes procedentes de todas partes, conmovidos por sus palabras preguntan "¿qué debemos hacer?" a lo cual Pedro respondió: "Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo", e inmediatamente después se nos relata la vida habitual de aquellos discípulos en la que "todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. [...] Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse".

La comprensión que la Iglesia primitiva tiene del mandato misionero de Jesús, la percibimos en la predicación de Pedro en Pentecostés, donde traduce aquel mandato como llamada a la conversión e invitación al bautismo para participar de la Vida Nueva que Jesús ofrece.

A partir del siglo II, disponemos de una información cada vez más detallada sobre el desarrollo de la iniciación cristiana y sobre su significado.

1. Modelo catecumenal
En el modelo catecumenal vinculamos la experiencia y reflexión de los primeros siete siglos de vida de la Iglesia. Este modelo podría sintetizarse en la célebre expresión de Tertuliano "cristiano no se nace, sino que se hace", y se estructura sobre la base de los textos del Nuevo Testamento que esbozan una cierta trilogía sincrónica en el devenir cristiano, constituida respectivamente por la predicación, por la fe-conversión y por la experiencia sacramental. En ese tiempo, caracterizado por una sociedad y culturas paganas, la mirada está puesta prioritariamente en los adultos a quienes para hacerse cristianos se les propondrá un itinerario complejo, multiforme, dilatado en el tiempo, para garantizar la seriedad de su conversión y formar los espíritus en el conocimiento de las Escrituras y en la estimulación de costumbres inspiradas en ellas. La celebración sacramental estará precedida de la aceptación explícita y libre de la fe en Cristo. Se pueden distinguir en este modelo cuatro etapas que se realizan conforme al discernimiento de los responsables: el precatecumenado, momento kerigmático o de primera evangelización, que sirve para madurar y afirmar una orientación inicial hacia Cristo; el catecumenado, que tiene una duración prolongada -unos tres años- y que supone una fase intensa de formación cristiana integral; la etapa ritual, que supone una preparación inmediata de catequesis y ritos previos, desarrollada con más intensidad durante la última cuaresma, en la que tiene un lugar de preeminencia la figura del obispo y la celebración unitaria de los tres sacramentos de la iniciación, en torno a la Pascua; y, un momento mistagógico, para profundizar en las consecuencia vitales de los misterios celebrados. Entre los siglos VII y VIII, el modelo catecumenal, podríamos decir que desapareció completamente -su transformación ya había comenzado hacia el final del siglo V.

2. Modelo habitual
Por entonces en el mundo, al que la Iglesia había sido enviada y cuyos límites identificaba en ese momento con la actual Europa y costas del Mediterráneo -norte de África y este de Asia-, se desarrolla una nueva realidad cultural. A lo largo y a lo ancho de la extensión del imperio romano se va conformando lo que podríamos llamar una societas christiana, en la cual todos son cristianos y en la cual se da plena y automática identificación entre "hombre" y "cristiano", entre la "sociedad civil" -Imperio- y la "sociedad religiosa" -Iglesia-: en este tipo de sociedad "no se puede nacer y no ser cristiano".

La organización y definición del territorio encomendado a los obispos para su cuidado pastoral, agregará un elemento nuevo a la reflexión sobre la unidad dinámica de la iniciación ya que muchas veces la extensión territorial excede las posibilidades reales de atención, y generalmente, con dos realidades sociológicamente distintas, la comunidad circundante a la sede episcopal y las comunidades rurales.

El modo de enfrentar estos desafíos estará acompañado de la reflexión que permita entender las nuevas respuestas pastorales y se plasmarán en esquemas rituales que expresan la comprensión teológica y sacramental de la iniciación cristiana como tal.

En este modelo, al que llamamos habitual, las etapas descritas en el catecumenal experimentarán significativos cambios. En una sociedad que se confiesa y es culturalmente cristiana no hace falta el primer anuncio que provoque la fe o busque una adhesión inicial a Cristo, ésta, de alguna manera, se da habitualmente. La propia sociedad civil, sociológicamente unida a la Iglesia desempeña de modo espontáneo la función de un catecumenado social que integraba a todos en un mismo horizonte de comprensión y sentido. La familia desarrolla habitualmente la iniciación en la fe de sus hijos.

Los interlocutores adultos del modelo catecumenal dejan paso en éste a los destinatarios infantes y por tanto la etapa del catecumenado propiamente dicha deja de tener aquella acentuación de reflexión y profundización en la Palabra de Dios y pasa a poner el acento en su dimensión ritual. La administración de los sacramentos deja de tener su centro en la Pascua y su lugar se extiende más allá de la sede episcopal. Esto, al menos en occidente, tendrá una consecuencia ritual: una progresiva ruptura de la celebración unitaria de los sacramentos.

3. Modelo escolar
A partir del siglo XVI aquella societas christiana se ve profundamente conmocionada: los duros cuestionamientos protestantes y una fuerte corriente de renovación interior desembocaron en el concilio de Trento a partir del cual entendemos se conformará un nuevo modelo que podríamos llamar escolar. Estamos ante una sociedad que conserva una concepción cultural propia del medioevo pero que entiende que si bien cristiano se nace, "para ser cristiano en serio hay que conocer la fe".

Este nuevo modelo es muy similar al anterior, salvo que en él se acentuarán algunos aspectos. También en éste se supone que la fe es algo dado: se nace en una familia cristiana que respira una cultura cristiana y vive en una sociedad estructurada cristianamente. Si bien después del Concilio de Trento se busca difundir también la práctica de un adoctrinamiento de adultos, los niños siguen siendo los destinatarios de la iniciación cristiana con una fuerte acentuación ritual. Sin embargo ante los serios cuestionamientos que se difunden por entonces hay que fortalecer la instrucción religiosa para conocer lo que se es, y así poder vivir en plenitud y defenderse de los errores que se divulgan. El descubrimiento de "nuevos mundos" renovará en la Iglesia el entusiasmo misionero y un nuevo cuestionamiento en torno a la iniciación cristiana que la llevará a proponer, desde la experiencia vivida, otros modos y otra dinámica en la preparación y celebración sacramental. Aquella marcada insistencia tridentina en torno a la formación doctrinal llevará al cuestionamiento de las edades más oportunas y de las cualidades necesarias del sujeto para la recepción de cada sacramento de la iniciación, precipitando en la ruptura definitiva de la unidad original de la iniciación cristiana de los primeros tiempos.

4. Modelo kaino catecumenal
Desde mediados del siglo XX la Iglesia ha reconocido y señalado que la sociedad vive un proceso de secularización que afecta las raíces más profundas de sus costumbres y convicciones; proceso que tiene múltiples causas pero cuya manifestación más clara es el olvido de Dios o la indiferencia religiosa y una alteración de los valores que ordenan las relaciones humanas. El Vaticano II y el magisterio posconciliar abordarán esta situación proponiendo un nuevo modelo de iniciación cristiana, que nosotros llamamos kainocatecumenal. Aquel modelo "catecumenal" ha sido restaurado por el Concilio Vaticano II para los países de misión y, a discreción del Obispo propio, para cualquier diócesis.

"La ruptura entre Evangelio y cultura es sin duda alguna el drama de nuestro tiempo [?] De ahí que hay que hacer todos los esfuerzos con vistas a una generosa evangelización de la cultura, o más exactamente de las culturas".

El modelo al que ahora nos referimos ha de estar marcado por un fuerte acento evangelizador, que debería ir más allá de un primer momento. Reconociendo que la evangelización es un proceso complejo habría que procurar que sus variados elementos -renovación de la humanidad, testimonio, anuncio explícito, adhesión del corazón, entrada en la comunidad, acogida de los signos, iniciativas de apostolado- no sean propuestos ni vividos como momentos aislados, sucesivos o excluyentes, sino como complementarios y mutuamente enriquecedores. Sin dejar de velar por los infantes habrá un fuerte reclamo por la evangelización de los responsables de su educación. Está claro que los bebés no pueden responder por sí mismos en este proceso evangelizador pero sí sus padres, padrinos y educadores en general. Se urgirá la recuperación del catecumenado, tanto de adultos como de niños en edad escolar, esto es, con uso de razón. Se insistirá en destacar la importancia de la celebración unitaria de los sacramentos para que se ponga de manifiesto "la unidad del misterio pascual, la relación entre la misión del Hijo y la efusión del Espíritu Santo". Si bien se respetan las variadas fechas en que ésta puede celebrarse se acentúa la importancia de la Pascua y se resalta la figura del obispo, a quien nosotros aplicaremos el apelativo de ministro originario de la iniciación cristiana. Aquel momento mistagógico del modelo catecumenal unido a la convicción de que la evangelización ha de ser un proceso de permanente actualización, creemos, ha derivado en la conformación de lo que se llama itinerario catequístico permanente.

Modelo
Catecumenal
Habitual
Escolar
Kaino Catecumenal


Ambiente cultural
Sociedad y culturas paganas Societas Christiana Societas Christiana "cuestionada" por los protestantes Cultura y sociedad afectadas por el "secularismo"
Frase característica "Cristiano no se nace, sino que se hace" "No se puede nacer y no ser cristiano" "Para ser cristiano en serio hay que conocer la fe"
Destinatario principal Adulto Infantes Niños Niños y adultos
Dinámica Catecumenado
Celebración unitaria de los Sacramentos
Mistagogía Celebración unitaria (y separada) de los Sacramentos
Catequesis Familiar Celebración Separada y distanciada de los Sacramentos
Catequesis escolarizada Reclamo por celebración unitaria
Catequesis Kerigmática
Catecumenado
ICP Mistagógico
Predicación
Conversión
Fe
Sacramentos Celebración
Sacramentps
Vida "cristiana" Bautismo
Doctrina Cristiana
Comunión
Confirmación Bautismo
Catecumenado niños
Confirmación
Eucaristía
ICP
Tiempo Pascua Pascua
Pentecostés
Quam primum Cualquier fecha
Quam primum Revalorizar la Pascua
Ministro Ordinario Obispo Obispo
Presbíteros Obispo
Presbíteros
etc. Obispo ministro originario


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El "New Age" y la falsa esperanza

Todo el mensaje del New Age se reviste de un optimismo desbordante y resalta lo positivo, lo fácil y lo inmediato de la transformación que propone


El
El "New Age" y la falsa esperanza
Introducción

Si el nuevo milenio trae consigo un acentuado anhelo de rotura con los profundos males que afligen al mundo, puede también propiciar la difusión de falsa esperanzas y promesas ilusorias. En nuestros días se ha suscitado por enésima vez el espíritu del milenarismo, es decir, la anticipación de una nueva era inminente, de un cambio radical e instantáneo que pondrá fin al presente estado de cosas.

Quizá la expresión humanamente más atractiva pero, a la vez, más ambigua y cuestionable de esta tendencia milenarista es lo que se llama comúnmente el movimiento del New Age. Al contrario de lo que las sectas de corte adventista prevén para el fin del milenio (un desenlace catastrófico cuyos sobrevivientes serán exclusivamente miembros de su propio grupo), el New Age pregona una edad de oro para toda la humanidad. El New Age es la creencia en el inicio de un mundo cualitativamente diverso y mejor que éste. Este paso evolutivo traerá consigo una iluminación de la conciencia de los hombres. Desvanecerá nuestra percepción fragmentada de la realidad y, supuestamente, veremos el universo entero como es: un todo vivo y único del cual nosotros mismos no somos más que una parte.

Todo el mensaje del New Age se reviste de un optimismo desbordante y resalta lo positivo, lo fácil y lo inmediato de la transformación que propone. No es de maravillarnos, por tanto, que precisamente en estos años, su difusión a nuestro alrededor haya sido tan amplia. Por todas partes observamos que las librerías, las tiendas, los cursos y talleres, los retiros espirituales, las películas y los programas de televisión que promueven los contenidos y valores del New Age se multiplican. Sus ideas, sus campañas de concientización y su espiritualidad aparecen en los salones escolares de nuestros niños e inclusive en la predicación y enseñanza religiosa de instituciones católicas con creciente frecuencia. Respecto a esto, el Papa Juan Pablo II advirtió claramente a un grupo de obispos hace poco:

"Las ideas del New Age a veces se abren camino en la predicación, la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia"> (3).



La rápida difusión del “New Age”

No es sólo la cercanía del fin de siglo que estimula este interés generalizado en el New Age. Entre otros muchos podemos señalar cuatro factores que han facilitado su rápida expansión:


El rápido proceso de globalización en todos los campos de actuar humano

Apoyado por los asombrosos sistemas de informática y comunicación, el hombre tiene contacto inmediato con ideas y estilos de vida antes desconocidos. Los contactos y las opciones se multiplican casi al infinito. Las certezas y los valores de la propia cultura corren el riesgo de relativizarse si esta nueva apertura no va acompañada de un discernimiento bien fundado en la fe y en el rigor lógico.


La agresiva comercialización de todos los aspectos de la vida humana

El poder de la mass media de crear la moda y de imponer estilos de vida hace muy vulnerables al hogar y a la sociedad, tradicionalmente fundados en principios humanos y espirituales arraigados en el cristianismo. Todo se cuantifica; se valoran las cosas en función de su utilidad: cuanto más inmediato el resultado, más rentable el sistema, etc. Esta actitud ha invadido el campo del alma humana dando como fruto un supermercado de religiones y de alternativas espirituales, sin mucha preocupación por su veracidad o coherencia intrínseca.(4)


El destierro de la fe del horizonte del saber humano

Casi tres siglos dominados por diversas formas de racionalismo filosófico, la exaltación de las ciencias empíricas y la difusión de la mentalidad positivista han logrado relegar la fe y la teología al campo del sentimiento o, en el mejor de los casos, de la opinión personal. Lo real, lo objetivo y científico sería lo que se produce en laboratorio o lo que se puede medir con gráficas y estadísticas. La religión termina siendo cuestión de preferencia subjetiva sin ningún lazo esencial con la verdad. Estando así las cosas, todas las religiones y todos los caminos espirituales resultan iguales..., es decir, igualmente irracionales e irrelevantes.


La insaciable sed de ser humano de una trascendencia que dé sentido a su vida


Como reacción contra todo lo anterior, a lo largo de los últimos treinta años, el mundo entero se ha sacudido por una búsqueda de experiencia espiritual sin precedente. Tanto los pueblos que sufrieron largos años el socialismo materialista como las naciones libres, cautivas de un bienestar egoísta, han visto resurgir la eterna tendencia del alma humana hacia la trascendencia. Pero por la confusión doctrinal y moral de nuestra época y el desencanto cada vez mayor ante las formas religiosas tradicionales, el fruto más inmediato del nuevo despertar religioso ha sido la proliferación de las sectas, la fuga a los cultos naturalistas y mágicos, la popularidad de la espiritualidad oriental y el refugio en la religiosidad individual y personalista.


Las creencias del "New Age"


Contra este fondo se alza la sombra del New Age. No es una secta, ni una religión. No es una organización única, ni sigue lineamentos unánimes y universales. No es ni ciencia ni filosofía, aunque se encubre con argumentos pseudo-científicos y discursos confusos que combinan ideas filosóficas y teológicas de cierta originalidad.

A veces se habla del New Age como un movimiento para señalar su naturaleza de red o network de muchos individuos y grupos que coinciden en una cierta visión del mundo y una aspiración común de cambiarlo. Lo que les une no es una estructura organizativa ni un código de doctrinas bien definidas, sino una misma mentalidad y una comunicación muy fluida. En este sentido podemos hablar de ciertas creencias básicas compartidas en mayor o menor medida por los integrantes del New Age. Así llegaremos a describir un fenómeno tan vasto y escurridizo que no permite una definición sintética.


El ecologismo


La ecología se ha colocado a la vanguardia de la opinión pública y como causa preferida de las altas esferas políticas, científicas y económicas. El despertar de la conciencia pública frente a los graves abusos que amenazan la vida del planeta y las campañas para lograr un clima de cooperación responsable entre naciones ricas y pobres son un bien necesario y urgente. La conservación y el respeto a nuestro biosistema son responsabilidad de todos (5).

Sin embargo, el New Age ha desarrollado su propia visión de la relación entre el hombre y el planeta, a la que a veces se refiere como la ecología profunda. Se niega la diferencia de fondo entre la existencia humana y la no-humana. Se habla de una igualdad biocéntrica por la cual una montaña, una flor o una tortuga tendrían el mismo derecho a la propia realización que un hombre. Se considera que el cosmos está animado por un espíritu único o guiado por una conciencia universal de la que el hombre es meramente otro participante más. Se fomenta el culto religioso a la naturaleza o a la madre-tierra como si fuera una realidad divina. Se llega a tachar al hombre de intruso y se le considera una maldición para el cosmos y, en el seno del movimiento radical "verde", se presiona para lograr de los gobiernos una legislación que disminuya la población humana y limite el desarrollo tecnológico para sanar el planeta.


El panteísmo


Del ecologismo exagerado nace una especie de espiritualidad planetaria que quiere "animar" toda la realidad cósmica o dotar a la creación de una fuerza mágica. Se pierde la noción de un Dios personal, realmente distinto y superior al mundo creado, en favor de una fuerza divina impersonal que es todo y que está en todo. Este regreso al panteísmo naturalista, que resultó definitivamente superado por el evento de la revelación cristiana, encuentra un apoyo en muchos nuevos movimientos religiosos de origen oriental y en un regreso a las religiones paganas. Por eso, el New Age frecuentemente pinta un cuadro romántico y poco realista de los cultos precristianos y del misticismo oriental como si fueran éstos "más naturales" para el hombre o "más en consonacia con el espíritu cósmico".


El Gnosticismo


La tendencia a exaltar la razón humana y a atribuirle poderes extraordinarios no es nada nuevo en la historia humana. En el campo religioso se manifiesta como el gnosticismo y fue una de las primeras amenazas a la pureza de la fe cristiana. Surgido pocos años después de la muerte de Cristo por el encuentro del cristianismo con el ambiente de la filosofía helénica, el gnosticismo decía ver en la Sagrada Escritura un mensaje escondido que sólo ciertas mentes iluminadas podrían descifrar. Los gnósticos en general apelan a una sabiduría superior que sería la verdadera religión y punto de convergencia de todos los caminos espirituales y místicos.

La desviación del gnosticismo, presente en todas las grandes tradiciones religiosas, ha sobrevivido y se ha diversificado encontrando en el New Age un campo de acción privilegiado. La Sociedad Teosófica fundada por Helena Blavatsky a finales del siglo pasado y sus derivaciones u organizaciones afines (la Antroposofía, la Gran Fraternidad Universal, las Ordenes de los Rosacruces, la Iglesia Universal y Triunfante, la corriente de la Metafísica representada en México por autores como Connie Méndez, la Actividad Religiosa "Yo soy", la Nueva Acrópolis y muchas otras) son los precursores ideológicos del New Age y actualmente son sus dedicados promotores. Los símbolos, las ceremonias y los grados iniciáticos de la masonería y de las organizaciones paramasónicas también revelan una estrecha asociación de fondo con la gnosis.

Si el gnosticismo quiere abrir la puerta a un intelecto superior, el esoterismo y el ocultismo prometen el pasaje a un actuar sobrehumano. Estas dos corrientes, hermanas del gnosticismo, pretenden por caminos diversos potenciar la voluntad humana echando mano a supuestas fuerzas cósmicas secretas. A través de mil técnicas antiguas y nuevas se abriría contacto con los ángeles, con guías espirituales desencarnados, con supuestas "vidas anteriores" según el mito de la reencarnación, etc. No son pocas las personas y las organizaciones que ofrecen servicios de adivinación y de horóscopo, de hipnosis, de magia, de channelling (médium), de proyección astral y otras actividades igualmente absurdas, provocando un daño duradero a sus clientes que son, las más de las veces, personas vulnerables y desorientadas. En resumidas cuentas, el New Age comercializa lo irracional y lo nocivo para el alma humana y lo vende garantizando la transformación del consumidor.


La pseudo-ciencia

Los promotores del New Age se afanan por comprobar sus ideas y sus técnicas científicamente. Abusan de las observaciones de la física subatómica para sacar aplicaciones a la vida espiritual del hombre. Así, por ejemplo, se empeñan en borrar la frontera entre materia y espíritu, entre vida biológica y conciencia humana, afirmando que todo, a fin de cuentas, no es más que energía irradiada por el mismo cosmos.

La astrología, la ufología (la investigación sobre los ovni) se considerarían "ciencias" lo mismo que la física o la química. Pero los verdaderos expertos científicos se distancian del New Age y generalmente deploran sus conclusiones infundadas.

Pocos campos se han visto tan susceptibles a la manipulación del New Age como la psicología y la biología. A partir de las investigaciones del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud (1856-1939), y las teorías del "inconsciente colectivo" y de los arquetipos de su discípulo Carl Gustav Jung (1875-1961), ha habido una sucesión muy variada de corrientes en la psicología, que se relacionan en mayor o menor grado con las ideas y las terapias del New Age. En particular, la así llamada psicología transpersonal, fundada por el psicólogo italiano Roberto Assagioli (1888-1974), pretende ir más allá de la experiencia psíquica del individuo en búsqueda de una conciencia colectiva superior que sería la puerta al descubrimiento de un "principio divino" que yace en el fondo de todo ser humano. De ahí nacen una multitud de técnicas típicas del New Age : el biofeedback, la hipnosis, el rebirthing, la terapia Gestalt y la provocación de estados alterados de conciencia, inclusive con el uso de drogas alucinógenas.

Al mismo tiempo, han surgido una serie de terapias alternativas como fruto de una visión más integrada de las facetas biológicas, psicológicas y espirituales del hombre y, también, como reacción contra la mentalidad positivista que a veces caracteriza la práctica de la medicina. Frecuentes son las exageraciones y los abusos del New Age en el campo de la medicina holística ,que basa sus métodos de sanación en la interrelación entre cuerpo, mente y espíritu. Así, por ejemplo, se da la cromoterapia o la sanación a través de los colores; la curación a través de las "auras" o campos energéticos que nos rodean; y el Reiki que promete recuperar el equilibrio de la energía personal por la aplicación de la energía universal a través de la imposición de manos a diversas partes del cuerpo.

Hay programas de potencial humano de dudoso fundamento científico, como la Dianética, el Método de Control Mental Silva, la Meditación Trascendental y otros, que producen una cantidad inverosímil de gráficos y reportes que supuestamente certifican la solidez de sus afirmaciones. Un lenguaje pseudo-científico permea sus libros y discursos para crear la impresión de ser un procedimiento ampliamente comprobado. Puede ser que algunos de sus clientes experimenten un bienestar inicial, logren una mayor tranquilidad, adquieran el hábito de una mayor concentración en su trabajo o lo que se les haya prometido. Pero muchas veces estos programas encubren una visión defectuosa del hombre, del mundo y de Dios. De forma imperceptible, llevarán al participante a afirmar o aceptar lo que el sentido común y la fe cristiana rechazan.


La incompatibilidad del "New Age" con el Evangelio

La característica más preocupante del New Age, fruto del conjunto de sus creencias, es el relativismo religioso, espiritual y moral. La meta final del New Age es introducir al hombre a lo que llaman sus ideólogos un nuevo paradigma, es decir, una forma totalmente diversa de verse a sí mismo y de percibir la realidad.

Según eso, el hombre, para realizarse plenamente y transformar su mundo, tendrá que darse cuenta de que él es parte de un ser cósmico, único, que está en plena evolución hacia la conciencia perfecta de sí. La conciencia humana, a pesar de su aparente individualidad, no es más que el penúltimo estado evolutivo de la revelación de la conciencia cósmica. El destino último del hombre no es una salvación liberadora de su naturaleza caída, sino el disolverse en el anónimo océano del ser como una gota de agua.

El New Age quisiera convencernos de que "las cosas, como las vemos ahora"(cultura, conocimientos, relaciones familiares, vida, muerte, amistades, sufrimientos, pecado, bondad, etc...), son mera ilusión, producto de una conciencia no-iluminada. El paso de la afirmación de que "todo es Dios" a la afirmación de que "no hay ningún Dios fuera de ti mismo" es pequeño y el New Age lo da con aires de auto-suficiencia.

Dentro del marco del New Age, la revelación de Dios en Jesucristo pierde su carácter singular e irrepetible. Muchos serían los "mesías" que han aparecido a lo largo de la historia, es decir, maestros especialmente iluminados que se presentan para guiar a la humanidad. Krishna, Buda, Jesús, Quetzacoatl, Mahoma, el Sun Myung Moon, Osho, Sai Baba e innumerables otros serían profetas de una misma talla con un mismo mensaje. El cristianismo resulta ser poco más que un período pasajero de la historia.

No obstante el hecho de que el New Age patrocine un sincretismo religioso confuso y no siempre bien intencionado, ciertas ideas suyas han encontrado una acogida calurosa en algunas personas e instituciones de la Iglesia católica. La así llamada teología global rastrea las huellas de la revelación divina en todas las expresiones religiosas conocidas, en búsqueda de un común denominador que pueda servir como punto de encuentro para las religiones.

En la práctica, desafortunadamente, esta teología suele olvidar que la revelación es iniciativa de Dios, no invención de los hombres, y que tiene su culmen y su expresión definitiva en la encarnación del Hijo único en la persona histórica de Jesús de Nazaret; de este modo, vacía frecuentemente al cristianismo de su contenido excepcional para "emparejarlo" con otras creencias. Cuando esta corriente aparece abierta o veladamente en la enseñanza de algunos seminarios y centros de estudio católicos, no puede menos que suscitar una honda preocupación en el corazón de los fieles y de sus pastores.


La reencarnación

Entre las ideas básicas del New Age, merece particular atención la se la reencarnación o la transmigración del alma que se encuentra en la mitología religiosa de algunos pueblos y, en especial, en la espiritualidad oriental. La idea de que el "yo" personal del ser humano viva varias existencias en forma cíclica, cambiando sólo de cuerpo, a lo largo de centenares o miles de años hasta lograr su "iluminación definitiva" es algo totalmente irreconciliable con la fe cristiana.

La creencia de la reencarnación afirma que la identidad personal e irrepetible de cada hombre es una ilusión o, por lo menos, que esta identidad es independiente del cuerpo que tiene cada uno. Manifiesta desdén para el sentido profundo de la corporeidad humana y menosprecia el valor de la libertad y de la responsabilidad moral de cada hombre. Pero lo más preocupante es que la reencarnación es abiertamente contraria a la revelación cristiana.

"Si este fuera el caso, Cristo habría tenido que morir muchas veces desde la creación del mundo. Pero el hecho es que ahora, en el final de los tiempos, Cristo ha aparecido una sola vez y para siempre, ofreciéndose a sí mismo en sacrificio para quitar el pecado. Y así como todos han de morir una sola vez y después vendrá el juicio, así también Cristo ha sido ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos" (Hb 9, 26-28).

En la literatura popular de inspiración New Age abundan "testimonios" y relatos que supuestamente comprueban no sólo el hecho de las "encarnaciones previas", sino también de la posibilidad de llegar al recuerdo pleno y consciente de ellas.
Los nuevos movimientos religiosos de corte New Age frecuentemente reconocen en sus líderes reencarnaciones de otras figuras históricas o míticas que han vuelto a la vida para seguir con la obra de iluminar a la humanidad. Las terapias alternativas de algunos programas de potencial humano pretenden ayudar a sus clientes a descubrir las raíces de sus problemas presentes en sus "vidas pasadas" a través de la hipnosis y otras técnicas de auto-sugestión. Todo esto ha sembrado la duda en la mente de no pocos cristianos.

Pero es la verdad histórica y esperanzadora de la Resurrección de Jesucristo la que revela el fin último del hombre. No podemos negar la evidencia indiscutible que una y otra vez se presenta a nuestros ojos: la muerte alcanza a todos los hombres como desenlace terminante de su existencia. La vuelta a esta vida no es posible y no se da. A esta vida sigue una transformación total y eterna de cada individuo, no una sucesión de vidas y muertes sin fin y sin sentido. Cristo venció la muerte de una vez por todas y somos partícipes de su victoria:

"Porque sonará la trompeta y los muertos serán resucitados para no volver a morir. Y nosotros seremos transformados... Y cuando nuestra naturaleza corruptible se haya revestido de lo incorruptible y cuando nuestro cuerpo mortal se haya revestido de inmortalidad, se cumplirá lo que dice la Escritura: -La muerte ha sido devorada por la victoria-..." (1 Co 15, 52-54).


La meditación no-cristiana

Otro fenómeno especialmente desconcertante para los fieles católicos es el inexplicable entusiasmo con el que ciertos sacerdotes, religiosas y personas dedicadas a la enseñanza de la fe han abrazado las técnicas de meditación no-cristiana. Frecuentemente importadas del oriente, formas de ascetismo históricamente muy alejadas de la espiritualidad cristiana se practican en retiros, ejercicios espirituales, talleres, celebraciones litúrgicas y cursos de catequesis para niños.

Estas prácticas han nacido indiscutiblemente como disciplinas espirituales o actos religiosos en el seno de religiones tradicionales (como en el caso del zen, el tai chi y las múltiples modalidades del yoga) o en sectas o nuevos movimientos religiosos (como en el caso de la meditación trascendental y la meditación dinámica). A veces se intenta
"cristianizar" las formas, como sucedió, por ejemplo, en el centering prayer y el focusing, pero el resultado es siempre una forma híbrida que exhibe poco fundamento evangélico.

Por más que se insista en su valor exclusivo de métodos, sin contenidos contrarios al cristianismo, las técnicas en sí no dejan de representar serios inconvenientes para el cristiano:

En su contexto propio, las posturas y los ejercicios vienen determinados por su específico fin religioso: son, en sí, pasos que orientan al practicante hacia un absoluto impersonal. Aún cuando se realicen en ambiente cristiano, el sentido intrínseco de los gestos permanece intacto.

Las formas de meditación no-cristiana son, en realidad, prácticas de concentración profunda y no de oración. A través de los ejercicios de relajamiento y la repetición de un mantra (palabra sagrada) se procura sumirse en la profundidad del propio yo en búsqueda del absoluto anónimo. La meditación cristiana es esencialmente diferente en cuanto apertura y relación con Alguien que nos interpela en un diálogo personal y amoroso.

Estas técnicas normalmente requieren que el practicante apague su mundo sentimental, imaginativo y racional para perderse en el silencio de la nada. A veces se pretende un estado alterado de conciencia que priva temporalmente al sujeto del uso pleno de su libertad. La oración cristiana, al contrario, exige la participación de toda la persona de manera activa, consciente y voluntaria. La oración de Jesucristo en Getsemaní (cf. Lc 22, 39-44) es un ejemplo del papel tan fundamental que tienen las emociones y la propia problemática existencial en la oración. La meditación cristiana, lejos de ser una fuga de la realidad, nos enseña a encontrar su sentido pleno.


En el fondo, una oración que prescinde de la Palabra de Dios y de la vida y el ejemplo de Jesucristo, una oración que no es diálogo con el Amado y compromiso en la caridad tiene poco lugar en la vida de un cristiano. A propósito de estas observaciones y otras que se deben hacer en torno al tema de la meditación no-cristiana, es muy recomendable una lectura detenida de la carta de la Congregación para la doctrina de la fe: Algunas orientaciones sobre la meditación cristiana (15 de octubre de 1988).

Por último, hay que resaltar el hecho de que los promotores de la espiritualidad del New Age suelen afirmar su absoluta compatibilidad con la doctrina y la fe de los católicos. Eso podría ser en algún caso por ignorancia o por superficialidad. Pero en general, por lo menos en México, probablemente nace de un estudio de mercado: siendo el pueblo mexicano mayoritariamente católico se procura no herir la sensibilidad religiosa de los clientes potenciales. No es raro que organizaciones como la Gran Fraternidad Universal y programas como el Control Mental Silva, por nombrar algunos, se revistan de un vocabulario muy "cristiano" y presenten sus contenidos como el complemento ideal del catolicismo, y que, sin embargo, lleven a sus adeptos hacia el panteísmo y la negación de la esencia del cristianismo.

En su reciente libro, Cruzando el umbral de la esperanza, el Papa Juan Pablo II dice:


"No debemos engañarnos pensando que ese movimiento (el New Age) pueda llevar a una renovación de la religión. Es solamente un nuevo modo de practicar la gnosis, es decir, esa postura del espíritu que, en nombre de un profundo conocimiento de Dios, acaba por tergiversar Su Palabra sustituyéndola por palabras que son solamente humanas. La gnosis no ha desaparecido nunca del ámbito del cristianismo, sino que ha convivido siempre con él, a veces bajo la forma de corrientes filosóficas, más a menudo con modalidades religiosas o pararreligiosas, con una decidida aunque a veces no declarada divergencia con lo que es esencialmente cristiano" (6).


En este breve análisis del fenómeno del New Age hemos podido aludir a algunos de sus elementos más inconformes con el mensaje cristiano:

  • despersonaliza al Dios de la revelación cristiana;

  • desfigura la persona de Jesucristo, desvirtúa su misión y ridiculiza su sacrificio redentor;

  • niega el evento irrepetible de su resurrección por la doctrina de la reencarnación;

  • vacía de su contenido los conceptos cristianos de la creación y la salvación;

  • rechaza la autoridad magisterial de la Iglesia y su forma institucional;

  • relativiza el contenido original, único e históricamente fundado del Evangelio;

  • deforma el lenguaje, dando un nuevo sentido a términos bíblicos y cristianos;

  • se apoya falsamente en los místicos cristianos y trastorna el sentido de sus escritos;

  • diluye irremediablemente la práctica de la oración cristiana;

  • descarta la responsabilidad moral de la persona humana y niega la existencia del pecado:

  • desorienta a los niños y a los jóvenes en su formación religiosa;

  • divide y explota económicamente a las familias cristianas.


    Estos son aspectos negativos que afectan directamente a la vida, las costumbres y la fe de los fieles católicos. Desde luego, sería un error tachar como dañoso todo lo que el New Age aporta y ofrece. Su espíritu de apertura y diálogo, su insistencia en la necesidad humana de una experiencia religiosa profunda, su honda preocupación por la conservación del medio ambiente, su confianza en el poder creativo del ser humano, sus saludables recomendaciones para la dieta y la condición física, y su actitud de optimismo por encima de los graves males que afligen al mundo son sólo algunos de los puntos positivos que vienen espontáneamente a la mente.

    Dicho esto, tenemos que reconocer con total honestidad que estas luces se hallan esparcidas en medio de anchas lagunas e inquietantes ambigüedades. La fuerza con que las ideas y actividades del New Age se promueven y la atractiva mercadotecnia que las disfraza requieren del pueblo católico una respuesta clara y contundente a favor de su fe y sus convicciones vitales. Por eso, quisiera cerrar esta carta con unas recomendaciones concretas para la actuación de los fieles frente al New Age.



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    El New Age

    Pocos campos se han visto tan susceptibles a la manipulación del New Age como la psicología


    El New Age
    El New Age
    I. Introducción
    II. El New Age y la falsa esperanza
    III.La rápida difusión del New Age
    IV. Las creencias del New Age
    V. La incompatibilidad del New Age con el Evangelio
    VI. La responsabilidad de los católicos frente a las desorientaciones del New Age

    I.- Introducción

    1. La Encarnación de Jesucristo, único Redentor del hombre, ha sido, es y seguirá siendo el punto de referencia para vislumbrar el sentido de la historia y para definir la meta final hacia la cual está encaminada toda la creación.

    2. La promesa esperanzadora del Hijo de Dios: Sabed que estaré con vosotros siempre, hasta el fin de los tiempos (Mt.28,20), parece haberse hecho de forma particular para los tiempos actuales que vive el mundo. En nuestros días se levanta algo así como una imploración colectiva al Dios del universo que supera las fronteras de raza, cultura y religión para que Él se haga presente entre los hombres; para que Él ilumine nuestros pasos y nos libere de la confusión e incertidumbre, de la injusticia y del miedo que oscurecen el horizonte. ¡Con cuánta fuerza se expresa este deseo en nuestra patria hoy día!

    ¿Acaso en alguna otra época de la historia de México se ha visto más ingente e insuperable el cúmulo de problemas y desafíos que hoy nos afrontan? ¿En qué otro momento hemos tenido tanta necesidad de una esperanza fundada en la providencia de Dios que despeje las hondas preocupaciones de nuestro pueblo? No cabe duda de que la situación actual de nuestro país - social, económica, política, moral y religiosa - exige a gritos una respuesta de la Iglesia fundada por Cristo para orientar a los fieles y restaurar la paz y la confianza al corazón de todos los hombres de buena voluntad.

    3. En este sentido el Papa, en la carta apostólica Tertio millennio adveniente, se refiere al inicio del siglo 2000 como un nuevo adviento para la humanidad en el que la figura de Cristo se coloca de nuevo al centro de las aspiraciones del hombre. La Iglesia redobla su esfuerzo para anunciar a este Cristo que es el mismo ayer, hoy y siempre (Heb.13,8) y así ayudar a la humanidad a “cruzar el umbral del tercer milenio como umbral de auténtica esperanza”.


    II. El New Age y la falsa esperanza

    4. Si el fin del milenio trae consigo un acentuado anhelo de rotura con los profundos males que afligen al mundo, puede también propiciar la difusión de falsas esperanzas y promesas ilusorias. En nuestros días se ha suscitado por enésima vez el espíritu del milenarismo, es decir, la anticipación de una nueva era inminente, de un cambio radical e instantáneo que pondrá fin al presente estado de las cosas.

    5. Quizá la expresión humanamente más atractiva pero, a la vez, más ambigua y cuestionable, de esta tendencia milenarista es lo que se llama comunmente el movimiento del New Age. Al contrario de lo que las sectas de corte adventista preven para el fin del milenio (un desenlace catastrófico cuyos sobrevivientes serán exclusivamente miembros de su propio grupo), el New Age pregona una edad de oro para toda la humanidad.

    El New Age es la creencia en el inicio de un mundo cualitativamente diverso y mejor que éste. Este paso evolutivo traerá consigo una iluminación de la conciencia de los hombres. Desvanecerá nuestra percepción fragmentada de la realidad y, supuestamente, veremos al universo entero como es: un todo vivo y único del cual nosotros mismos no somos más que una parte.

    6. Todo el mensaje del New Age se reviste de un optimismo desbordante y se resalta lo positivo, lo fácil y lo inmediato de la transformación que propone. No es de maravillarnos, por tanto, que precisamente en estos años, su difusión a nuestro alrededor haya sido tan amplia. Por todas partes observamos que las librerías, las tiendas, los cursos y talleres, los retiros espirituales, las películas y los programas de televisión que promueven los contenidos y valores del New Age se multiplican. Sus ideas, sus campañas de concientización y su espiritualidad aparecen en los salones escolares de nuestros niños e inclusive en la predicación y enseñanza religiosa de instituciones católicas con creciente frecuencia. Respecto a esto, el Papa Juan Pablo II advirtió claramente a un grupo de obispos hace poco:

    "Las ideas del New Age a veces se abren camino en la predicación, la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia."

    III. La rápida difusión del New Age

    7. No es sólo la cercanía del fin del siglo que estimula este interés generalizado en el New Age. Entre otros muchos podemos señalar cuatro factores que han facilitado su rápida expansión:

    El rápido proceso de globalización en todos los campos del actuar humano

    8. Apoyado por los asombrosos sistemas de informática y comunicación, el hombre tiene contacto inmediato con ideas y estilos de vida antes desconocidos. Los contactos y las opciones se multiplican casi al infinito. Las certezas y los valores de la propia cultura corren el riesgo de relativizarse si esta nueva apertura no va acompañada de un discernimiento bien fundado en la fe y en el rigor lógico.

    La agresiva comercialización de todos los aspectos de la vida humana

    9. El poder del mass media de crear la moda y de imponer estilos de vida hace muy vulnerables al hogar y a la sociedad tradicionalmente fundadas en principios humanos y espirituales arraigados en el cristianismo. Todo se cuantifica; el valor de las cosas se radica en su utilidad; cuanto más inmediato el resultado, más rentable el sistema, etc... Esta actitud ha invadido el campo del alma humano dando como fruto un supermercado de religiones y de alternativas espirituales, sin mucha preocupación por su veracidad o coherencia intrínseca.

    El destierro de la fe del horizonte del saber humano

    10. Casi tres siglos dominados por diversas formas de racionalismo filosófico, la exaltación de las ciencias empíricas y la difusión de la mentalidad positivista han logrado relegar la fe y la teología al campo del sentimiento o, en el mejor de los casos, de la opinión personal. Lo real, lo objetivo y científico sería lo que se produce en laboratorio o lo que se puede medir con gráficas y estadísticas. La religión termina siendo cuestión de preferencia subjetiva sin ningún lazo esencial con la verdad. Estando así las cosas, todas las religiones y todos los caminos espirituales resultan iguales...es decir, igualmente irracionales e irrelevantes.

    La insaciable sed del ser humano de una transcendencia que dé sentido a su vida

    11. Como reacción contra todo lo anterior, a lo largo de los últimos treinta años, el mundo entero se ha sacudido por una búsqueda de experiencia espiritual sin precedente. Tanto los pueblos que sufrieron largos años del socialismo materialista como las naciones libres, cautivas de un bienestar egoista, han visto resurgir la eterna tendencia del alma humano hacia la transcendencia. Pero por la confusión doctrinal y moral de nuestra época y el desencanto cada vez mayor con las formas religiosas tradicionales, el fruto más inmediato del nuevo despertar religioso ha sido la proliferación de las sectas, la fuga a los cultos naturalistas y mágicos, la popularidad de la espiritualidad oriental y el refugio en la religiosidad individual y personalista.


    IV. Las creencias del New Age

    12. Contra este fondo se alza la sombra del New Age. No es una secta, ni una religión. No es una organización única, ni sigue lineamentos unánimes y universales. No es ni ciencia ni filosofía, aunque se encubre de argumentos pseudo-científicos y discursos confusos que combinan ideas filosóficas y teológicas con cierta originalidad.

    13. A veces se habla del New Age como un movimiento para señalar su naturaleza de red o network de muchos individuos y grupos que coinciden en una cierta visión del mundo y una aspiración común de cambiarlo. Lo que les une no es una estructura organizativa ni un código de doctrinas bien definidas, sino una misma mentalidad y una comunicación muy fluida. En este sentido podemos hablar de ciertas creencias básicas compartidas en mayor o menor medida por los integrantes del New Age. Así llegaremos a describir un fenómeno tan vasto y escurridizo que no permite una definición sintética.

    El ecologismo

    14. La ecología se ha colocado a la vanguardia de la opinión pública y como causa preferida de las altas esferas políticas, científicas y económicas. El despertar de la conciencia pública frente a los graves abusos que amenazan la vida del planeta y las campañas para lograr un clima de cooperación responsable entre naciones ricas y pobres son un bien necesario y urgente La conservación y el respeto a nuestro biosistema son responsabilidad de todos. Sin embargo, el New Age ha desarrollado su propia visión de la relación entre el hombre y el planeta a la que a veces se refiere como la ecología profunda. Se niega la diferencia de fondo entre la existencia humana y la no-humana. Se habla de una igualdad biocéntrica por la cual una montaña, una flor o una tortuga tendría el mismo derecho a la realización propia que un hombre. Se considera que el cosmos está animado por un espíritu único o guiado por una conciencia universal de la que el hombre es meramente otro participante más. Se fomenta el culto religioso a la naturaleza o a la madre-tierra como si fuera una realidad divina. Se llega a tachar al hombre como intruso y como una maldición para el cosmos y, en el seno del movimiento radical ‘verde’, se presiona para lograr de los gobiernos una legislación que disminuya la población humana y limite el desarrollo tecnológico para sanar al planeta.

    El panteísmo

    15. Del ecologismo exagerado nace una especie de espiritualidad planetaria que quiere ‘animar’ a toda la realidad cósmica o dotar a la creación de una fuerza mágica. Se pierde la noción de un Dios personal, realmente distinto y superior al mundo creado, en favor de una fuerza divina impersonal que es todo y que está en todo. Este regreso al panteísmo naturalista, que resultó definitivamente superado por el evento de la revelación cristiana, encuentra un apoyo en muchos nuevos movimientos religiosos de origen oriental y en un regreso a las religiones paganas. Por eso, el New Age frecuentemente pinta un cuadro romántico y poco realista de los cultos pre-cristianos y del misticismo oriental como si fueran estos ‘más naturales’ para el hombre o ‘más en consonancia con el espíritu cósmico’.

    El gnosticismo

    16. La tendencia de exaltar a la razón humana y de atribuirle poderes extraordinarios no es nada nuevo en la historia humana. En el campo religioso se manifiesta como el gnosticismo y fue una de las primeras amenazas a la pureza de la fe cristiana. Surgido pocos años después de la muerte de Cristo por el encuentro del cristianismo con el ambiente de la filosofía helenista, el gnosticismo decía ver en la Sagrada Escritura un mensaje escondido que sólo ciertas mentes iluminadas podrían descifrar.

    Los gnósticos en general apelan a una sabiduría superior que sería la verdadera religión y punto de convergencia de todos los caminos espirituales y místicos. La desviación del gnosticismo, presente en todas las grandes tradiciones religiosas, ha sobrevivido y se ha diversificado encontrando en el New Age un campo de acción privilegiado. La Sociedad Teosófica fundada por Helena Blavatsky a finales del siglo pasado y sus derivaciones u organizaciones afines (la Antroposofía, la Gran Fraternidad Universal, los Órdenes de los Rosacruces, la Iglesia Universal y Triunfante, la corriente de la Metafísica representada en México por autores como Connie Méndez, la Actividad Religiosa ‘Yo soy’, el Nuevo Acrópolis y muchos otros) son los precursores ideológicos del New Age y actualmente son sus dedicados promotores. Los símbolos, las ceremonias y los grados iniciáticos de la masonería y de las organizaciones para-masónicas también revelan una estrecha asociación de fondo con la gnosis.

    17. Si el gnosticismo quiere abrir la puerta a un intelecto superior, el esoterismo y el ocultismo prometen el pasaje a un actuar sobrehumano. Estas dos corrientes, hermanas del gnosticismo, pretenden por caminos diversos potenciar la voluntad humana echando mano a supuestas fuerzas cósmicas secretas. A través de mil técnicas antiguas y nuevas se abriría contacto con los ángeles, con guías espirituales desencarnados, con supuestas ‘vidas anteriores’ según el mito de la reencarnación, etc... No son pocas las personas y las organizaciones que ofrecen servicios de adivinación y de horóscopo, de hipnosis, de magia, de channelling (medium), de proyección astral y otras actividades igualmente absurdas, provocando un daño duradero a sus clientes que son, las más de las veces, personas vulnerables y desorientadas.

    En resumidas cuentas, el New Age comercializa lo irracional y lo nocivo para el alma humana y lo vende garantizando la transformación del consumidor.

    La pseudo-ciencia

    18. Los promotores del New Age se afanan por comprobar sus ideas y sus técnicas científicamente. Abusan de las observaciones de la física subatómica para sacar aplicaciones a la vida espiritual del hombre. Así, por ejemplo, se empeñan en borrar la frontera entre materia y espíritu, entre vida biológica y consciencia humana, afirmando que todo, a fin de cuentas, no es más que energía irradiada por el mismo cosmos.

    19. La astrología, la ufología (la investigación de los ovni) se considerarían ‘ciencias’ lo mismo que la física o la química. Pero los auténticos expertos científicos se distancian del New Age y generalmente deploran sus conclusiones infundadas.

    20. Pocos campos se han visto tan susceptibles a la manipulación del New Age como la psicología y la biología. A partir de la investigaciones del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud (1856-1939) y las teorías del ‘inconsciente colectivo’ y de los arquetipos de su discípulo Carl Gustav Jung (1875 - 1961), ha habido una sucesión muy variada de corrientes en la psicología que se relacionan en mayor o menor grado con las ideas y las terapias del New Age. En particular la así llamada psicología transpersonal, fundada por el psicólogo italiano Roberto Assagioli (1888-1974), pretende ir más allá de la experiencia psíquica del individuo en búsqueda de una conciencia colectiva superior que sería la puerta al descubrimiento de un ‘principio divino’ que yace en el fondo de todo ser humano. De ahí nacen una multitud de técnicas típicas del New Age: el biofeedback, el hipnosis, el rebirthing, la terapia Gestalt y la provocación de estados alterados de consciencia, inclusive con el uso de drogas alucinógenas.

    21. Al mismo tiempo una serie de terapias alternativas han surgido como fruto de una visión más integrada de las facetas biológicas, psicológicas y espirituales del hombre y, también, como reacción contra la mentalidad positivista que a veces caracteriza la práctica de la medicina. Frecuentes son las exageraciones y los abusos del New Age en el campo de la medicina holística que base sus métodos de sanación en la interrelación entre cuerpo, mente y espíritu. Así, por ejemplo, se da la cromoterapia o la sanación a través de los colores; la curación a través de las ‘auras’ o campos energéticos que nos rodean; y el Rei-ki que promete recuperar el equilibrio de la energía personal por la aplicación de la energía universal a través de la imposición de manos a diversas partes del cuerpo.

    22. Hay programas de potencial humano de dudoso fundamento científico, como la Dianética, el Método de Control Mental Silva, la Meditación Transcendental, etc... que producen una cantidad inverosímil de gráficos y reportes que supuestamente certifican la solidez de sus afirmaciones. Un lenguaje pseudo-científico permea sus libros y discursos para crear la impresión de ser un procedimiento ampliamente comprobado. Puede ser que algunos de sus clientes experimenten un bienestar inicial, logren una mayor tranquilidad, adquieran el hábito de una mayor concentración en su trabajo o lo que se les haya prometido. Pero muchas veces estos programas encubren una visión defectuosa del hombre, del mundo y de Dios. De forma imperceptible, llevarán al participante a afirmar o aceptar lo que el sentido común y la fe cristiana rechazan.

    V. La incompatibilidad del New Age con el Evangelio

    23. La característica más preocupante del New Age, fruto del conjunto de sus creencias, es el relativismo religioso, espiritual y moral. La meta final del New Age es introducir al hombre a lo que llaman sus ideólogos un nuevo paradigma, es decir, una forma totalmente diversa de verse a sí mismo y de percibir la realidad. Según eso, el hombre, para realizarse plenamente y transformar su mundo tendrá que darse cuenta de que él es parte de un ser cósmico, único, que está en plena evolución hacia la conciencia perfecta de sí.

    La conciencia humana, a pesar de su aparente individualidad, no es más que el penúltimo estado evolutivo de la revelación de la conciencia cósmica. El destino último del hombre no es una salvación liberadora de su naturaleza caída, sino el disolverse en el anónimo océano del ser como una gota de agua.

    24. El New Age quisiera convencernos de que “las cosas como las vemos ahora” (cultura, conocimientos, relaciones familiares, vida, muerte, amistades, sufrimientos, pecado, bondad, etc...) son mera ilusión, producto de una conciencia no-iluminada. El paso de la afirmación de que ‘todo es dios’ a la afirmación de que ‘no hay ningún dios fuera de ti mismo’ es pequeño y el New Age lo da con aires de auto-suficiencia.

    25. Dentro del marco del New Age la revelación de Dios en Jesucristo pierde su carácter singular e irrepetible. Muchos serían los ‘mesías’ que han aparecido a lo largo de la historia, es decir, maestros especialmente iluminados que se presentan para guiar a la humanidad. Krishna, Buda, Jesús, Quetzacoatl, Mahoma, el Sun Myung Moon, Osho, Sai Baba e innumerables otros serían profetas de una misma talla con un mismo mensaje. El cristianismo resulta ser poco más que un período pasajero de la historia.

    26. No obstante el hecho de que el New Age patrocine un sincretismo religioso confuso y no siempre bien intencionado, ciertas ideas suyas han encontrado una acogida calurosa en algunas personas e instituciones de la Iglesia Católica. La así llamada teología global rastrea las huellas de la revelación divina en todas las expresiones religiosas conocidas en búsqueda de un común denominador que puede servir como punto de encuentro para las religiones. Desafortunadamente en la práctica suele olvidarse de que la revelación es iniciativa de Dios, no invención de los hombres, y que tiene su culmen y su expresión definitiva en la Encarnación del Hijo único en la persona histórica de Jesús de Nazaret. Esta teología frecuentemente vacía al cristianismo de su contenido excepcional para ‘emparejarlo’ con otras creencias. Cuando esta corriente aparece abierta o veladamente en la enseñanza de algunos seminarios y centros de estudio católicos, no puede menos que suscitar una honda preocupación en el corazón de los fieles y de sus pastores.

    La reencarnación

    27. Entre las ideas básicas del New Age, merece particular atención la de la reencarnación o la trasmigración del alma que se encuentra en la mitología religiosa de algunos pueblos y, en especial, en la espiritualidad oriental.

    La idea de que el ‘yo’ personal del ser humano viva varias existencias en forma cíclica, cambiando sólo de cuerpo, a lo largo de centenares o miles de años hasta lograr su ‘iluminación definitiva’ es algo totalmente irreconciliable con la fe cristiana.

    28. La creencia de la reencarnación afirma que la identidad personal e irrepetible de cada hombre es una ilusión o, por lo menos, que esta identidad es independiente del cuerpo que tiene cada uno. Manifiesta desdén para el sentido profundo de la corporalidad humana y menosprecia el valor de la libertad y de la responsabilidad moral de cada hombre.

    Pero lo más preocupante es que la reencarnación es abiertamente contraria a la revelación cristiana: “Si ése fuera el caso, Cristo habría tenido que morir muchas veces desde la creación del mundo. Pero el hecho es que ahora, en el final de los tiempos, Cristo ha aparecido una sola vez y para siempre, ofreciéndose a sí mismo en sacrificio para quitar el pecado. Y así como todos han de morir una sola vez y después vendrá el juicio, así también Cristo ha sido ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos.” (Heb.9,26-28)

    29. En la literatura popular de inspiración New Age abundan ‘testimonios’ y relatos que supuestamente comprueban no sólo el hecho de las ‘encarnaciones previas’, sino también de la posibilidad de llegar al recuerdo pleno y consciente de ellas. Los nuevos movimientos religiosos de corte New Age frecuentemente reconocen en sus líderes reencarnaciones de otras figuras históricas o míticas que han vuelto a la vida para seguir con la obra de iluminar a la humanidad.

    Las terapias alternativas de algunos programas de potencial humano pretenden ayudar a sus clientes a descubrir las raíces de sus problemas presentes en sus ‘vidas pasadas’ a través del hipnosis y otras técnicas de auto-sugestión. Todo eso ha logrado sembrar una duda en la mente de no pocos cristianos.

    30. Pero es la verdad histórica y esperanzadora de la Resurrección de Jesucristo la que revela el fin último del hombre. No podemos negar la evidencia indiscutible que una y otra vez se presenta a nuestros ojos: la muerte alcanza a todos los hombres como desenlace terminante de su existencia. La vuelta a esta vida no es posible y no se da. A esta vida se sigue una transformación total y eterna de cada individuo, no una sucesión de vidas y muertes sin fin y sin sentido.

    Cristo venció la muerte de una vez por todas y somos partícipes de su victoria: “Porque sonará la trompeta y los muertos serán resucitados para no volver a morir. Y nosotros seremos transformados...Y cuando nuestra naturaleza corruptible se haya revestido de lo incorruptible y cuando nuestro cuerpo mortal se haya revestido de inmortalidad, se cumplirá lo que dice la Escritura:

    ‘La muerte ha sido devorada por la victoria’...” (1Cor.15, 52-54)

    La meditación no-cristiana

    31. Otro fenómeno especialmente desconcertante para los fieles católicos es el inexplicable entusiasmo con el que ciertos sacerdotes, religiosas y personas dedicadas a la enseñanza de la fe han abrazado las técnicas de meditación no-cristiana. Frecuentemente importadas del oriente, formas de asceticismo históricamente muy alejadas de la espiritualidad cristiana se practican en retiros, ejercicios espirituales, talleres, celebraciones litúrgicas y cursos de catequesis para niños.

    32. Estas prácticas han nacido indiscutiblemente como disciplinas espirituales o actos religiosos en el seno de religiones tradicionales (como en el caso del zen, el tai chi y las múltiples modalidades del yoga) o en sectas o nuevos movimientos religiosos (como en el caso de la meditación transcendental y la meditación dinámica). A veces se hacen intentos de ‘cristianizar’ las formas, como sucedió, por ejemplo, con el centering prayer y el focusing, pero el resultado es siempre una forma híbrida que exhibe poco fundamento evangélico.

    33. Por más que se insista en su valor exclusivamente como métodos, sin contenidos contrarios al cristianismo, las técnicas en sí no dejan de representar serios inconvenientes para el cristiano:

    a) En su contexto propio, las posturas y los ejercicios vienen determinados por su específico fin religioso: son, en sí, pasos que orientan al practicante hacia un absoluto impersonal. Aún cuando se realicen en ambiente cristiano el sentido intrínseco
    de los gestos permanece intacto.

    b) Las formas de meditación no-cristiana son, en realidad, prácticas de concentración profunda y no de oración. A través de los ejercicios de relajamiento y la repetición de una mantra (palabra sagrada) se trata de sumirse en la profundidad del propio yo en búsqueda del absoluto anónimo. La meditación cristiana es esencialmente diferente en cuanto apertura e identificación con el Otro que nos interpela en un diálogo personal y amoroso.

    c) Estas técnicas normalmente requieren que el practicante apague su mundo sentimental, imaginativo y racional para perderse en el silencio de la nada. A veces se procura un estado alterado de conciencia que priva temporalmente al sujeto del uso pleno de su libertad. La oración cristiana, al contrario, exige la involucración de toda la persona de manera activa, consciente y voluntaria. La oración de Jesucristo en Getsemaní (Lc.22, 39-44) es un ejemplo del papel tan fundamental que tienen las emociones y la problemática existencial propia en la oración. La meditación cristiana, lejos de ser una fuga de la realidad, nos enseña a encontrar su sentido pleno.

    34. En el fondo, una oración que prescinde de la Palabra de Dios y de la vida y el ejemplo de Jesucristo, una oración que no es dialógo con el Amado y compromiso en la caridad tiene poco lugar en la vida de un cristiano. A propósito de estas observaciones y otras que se deben hacer en torno al tema de la meditación no-cristiana, es muy recomendable una lectura detenida de la carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe: Algunas orientaciones sobre la meditación cristiana.

    35. Por último, hay que resaltar el hecho de que los promotores de la espiritualidad del New Age suelen afirmar su absoluta compatibilidad con la doctrina y la fe de los católicos. Eso podría ser en algún caso por ignorancia o por superficialidad. Pero en general, por lo menos en México, probablemente nace de un estudio de mercado: siendo el pueblo mexicano mayoritariamente católico se procura no herir la sensibilidad religiosa de los clientes potenciales.

    No es raro que organizaciones como la Gran Fraternidad Universal y programas como el Control Mental Silva, por nombrar alguno, se encubran de un vocabulario muy ‘cristiano’ y que presenten sus contenidos como el complemento ideal al catolicismo y que, sin embargo, lleven a sus adeptos hacia el panteísmo y la negación de la esencia del cristianismo.

    36. En su reciente libro, Cruzando el umbral de la esperanza, el Papa Juan Pablo II dice: “No debemos engañarnos pensando que ese movimiento (el New Age) pueda llevar a una renovación de la religión. Es solamente un nuevo modo de practicar la gnosis, es decir, esa postura del espíritu que, en nombre de un profundo conocimiento de Dios, acaba por tergiversar Su Palabra sustituyéndola por palabras que son solamente humanas.
    La gnosis no ha desaparecido nunca del ámbito del cristianismo, sino que ha convivido siempre con él, a veces bajo la forma de corrientes filosóficas, más a menudo con modalidades religiosas o pararreligiosas, con una decidida aunque a veces no declarada divergencia con lo que es esencialmente cristiano.

    37. En este breve análisis del fenómeno del New Age hemos podido aludir a algunos de sus elementos más inconformes con el mensaje cristiano:

    a) despersonaliza al Dios de la revelación cristiana
    b) disfigura la persona de Jesucristo, desvirtua su misión y ridiculiza su sacrificio redentor
    c) niega el evento irrepetible de su Resurrección por la doctrina de la reencarnación
    d) vacía de su contenido a los conceptos cristianos de la creación y de la salvación
    e) rechaza la autoridad magisterial de la Iglesia y su forma institucional
    f) relativiza el contenido original, único e históricamente fundado del Evangelio
    g) deforma el lenguaje, dando un nuevo sentido a términos bíblicos y cristianos
    h) se apoya falsamente en los místicos cristianos y trastorna el sentido de sus escritos
    i) diluye irremediablemente la práctica de la oración cristiana
    j) descarta la responsabilidad moral de la persona humana y niega la existencia del pecado
    k) desorienta a los niños y a los jóvenes en su formación religiosa
    l) divide y explota económicamente a las familias cristianas

    38. Estos son aspectos negativos que afectan directamente la vida, las costumbres y la fe de los fieles católicos. Desde luego, sería un error tachar como dañoso a todo lo que el New Age aporta y ofrece. Su espíritu de apertura y diálogo, su insistencia en la necesidad humana de una experiencia religiosa profunda, su honda preocupación por la conservación del medio ambiente, su confianza en el poder creativo del ser humano, sus saludables recomendaciones para la dieta y la condición física, y su actitud de optimismo por encima de los graves males que afligen al mundo son sólo algunos de los puntos positivos que vienen espontáneamente a la mente.

    39. Dicho esto, tenemos que reconocer con total honestidad que estas luces van esparcidas entre anchas lagunas e inquietantes ambigüedades. La fuerza con que las ideas y actividades del New Age se promueven y la atractiva mercadotecnia que las disfraza requieren del pueblo católico una respuesta clara y contundente a favor de su fe y sus convicciones vitales. Por eso, quisiera cerrar esta carta con unas recomendaciones concretas para la actuación de los fieles frente al New Age.



    VI. La responsabilidad de los católicos frente a las desorientaciones del New Age

    41. Todos tenemos la obligación de informarnos y educarnos para comprender este fenómeno tan complejo y para discernir entre lo que tiene de bueno, lo que es indiferente y lo que resulta incompatible con nuestra fe.

    42. Los educadores católicos y padres de familia deben vigilar esmeradamente el contacto que sus hijos tengan con las ideas y la moda que el New Age promulga para evitarles confusiones, dudas e insatisfacciones. En particular habría que evitar un uso indiscriminado de los medios masivos de comunicación - televisión, radio, cine, música, y los sistemas de informática electrónica como el Internet - por los que el New Age tiene su mayor difusión.

    43. Los fieles en capacidad de influir en la prensa y los medios de comunicación harán un servicio inestimable a los mexicanos y a la Iglesia si difunden información o proponen contenidos que sirven para orientar y dar criterios de juicio cristianos frente a la confusión que engendra el New Age. Así responderán positivamente a la invitación muchas veces repetidas por el Papa Juan Pablo II de hacerse partícipes de vanguardia en la tarea de la nueva evangelización, “porque la evangelización de la cultura moderna depende en gran parte del influjo de los medios de comunicación”.

    44. Además de estar prevenidos, los católicos debemos defender activamente nuestra fe y nuestros valores en la vida real de la sociedad mexicana. Hay formas pacíficas y legítimas de protesta que sirven para presionar a los promotores de los aspectos del New Age que nos perjudican: no participar en las actividades de instituciones y empresas promotoras del New Age, no seguir programación televisiva que difunda sus ideas, no comprar los productos de sus patrocinadores, llamar la atención con cartas y artículos de prensa a las figuras públicas, educadores y políticos que endosan publicamente las ideas o prácticas del New Age, etc...

    45. Nuestras parroquias e institutos educativos pueden ofrecer cursos y conferencias sobre los temas más controvertidos de esta corriente, pueden igualmente difundir literatura crítica y disponer de bibliografía que esclarezca los términos del problema y dé pautas para un juicio bien fundado.

    46.¡Cuánta importancia tienen nuestros sacerdotes, pastores de almas, en la tarea de educar, prevenir y defender la fe de nuestro pueblo! Consciente de esto y con un sincero afán de apoyar y acompañarles en lograr los objetivos prioritarios del Segundo Sínodo Arquidiocesano, hago mía la invitación reciente del Santo Padre de renovar nuestra acción evangelizadora en vistas de las amenazas a la fe del presente tiempo. Tenemos que revitalizar nuestra predicación, “devolviéndole una fuerza kerigmática capaz de estimular las conciencias de los hombres contemporáneos, a menudo indiferentes, por lo menos en apariencia; o interesados en otros asuntos”.

    47. El punto de convergencia de todos los esfuerzos pastorales sigue siendo el anuncio de Cristo, redentor del hombre: “Dios te ama, Cristo ha venido por ti”. De ahí la urgente necesidad de una predicación valiente, en contacto con los problemas y las dudas reales de nuestro pueblo. Tenemos que llevarles a los fieles, con nuestra palabra y con nuestro ejemplo, a una vida de oración más profunda que desemboca en la experiencia vital de Jesucristo. Tenemos que mostrarles la honda verdad de la doctrina que nace de nuestra fe en Él y ayudarles a apreciar las formas litúrgicas que nos unen con Él en la familia que es la Iglesia. Asimismo les exhorto a la búsqueda solícita y la escucha paciente de aquellos miembros del Cuerpo Místico más alejados y más expuestos a la duda o a los interminables asechanzas que el mundo moderno pone a la fe.

    48. Con toda claridad, al inaugurar la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo, Juan Pablo II nos indicó: “A ejemplo del Buen Pastor, habéis de apacentar el rebaño que os ha sido confiado y defenderlo de los lobos rapaces. Causa de división y discordia en vuestras comunidades eclesiales son - lo sabéis bien - las sectas y movimientos “pseudo-espirituales” de que habla el Documento de Puebla (n.628), cuya expresión y agresividad urge afrontar”.

    49. La referencia del Papa a los movimientos “pseudo-espirituales” distintos de las sectas evoca inmediatamente la larga lista de iniciativas nacidas del fondo ideológico y religioso del New Age que hemos considerado en esta carta. La responsabilidad de actuar incisivamente frente a este problema multifacético en nuestra labor evangelizadora cae directamente sobre cada uno de nosotros.

    50. Por tanto, todos estamos obligados a la formación continua para entender el New Age y su atractivo para los hombres de nuestro tiempo. Como el sabio del evangelio que saca de su tesoro lo nuevo y lo antiguo (cfr. Mt13,52), tenemos que testimoniar y predicar la inagotable riqueza y la penetrante verdad de la fe católica de manera cada vez más accesible y llamativa a todo aquel que nos pida razón de nuestra esperanza.

    Que los fieles católicos, con nuestra ayuda, descubran que todo lo que anhelan de vida espiritual, de sanación interna, de perdón y reconciliación, de encuentro con el misterio insondable del único Dios verdadero y su designio de salvación está ya presente de modo insuperable en la fe católica en la que fueron iniciados con su bautismo.

    51. Nuestra fe es profunda. Tiene como su fuente el mismo Dios que se revela a los hombres en Jesucristo.
    Durante casi 2000 años Jesucristo ha guiado su Iglesia por medio del Espíritu Santo “hacia la verdad completa” (Jn 16,13), como prometió en la noche de su pasión. El católico que experimenta su fe, que la conoce y la vive en toda su magnitud, jamás sentirá la necesidad de mendigar de las vanas promesas y medio-verdades del New Age.

    52. Por último, permítanme, a manera de exhortación, hacer eco de aquella formidable invitación que el Papa Juan Pablo II hizo al pueblo mexicano desde nuestra Catedral Metropolitana en su primera e inolvidable visita a nuestra patria:

    ¡México, sé siempre fiel! ¡México siempre fiel!

    53. Sin duda eso será el mayor reto del pueblo mexicano frente al tercer milenio: ser fiel. Ser fiel a nuestra historia, enriquecida con la vida de santos y la sangre de mártires. Ser fiel a nuestra identidad de mexicanos y de católicos a pesar de las tremendas presiones internas y externas que sufre nuestra nación. Ser fieles a Cristo que sigue siendo nuestra esperanza y nuestra meta. Ser fiel a nuestra Madre, María Virgen de Guadalupe, protectora de nuestro pueblo y ejemplo de vida cristiana.
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    Introducción al estudio de las sectas ocultistas o esotéricas

    Los grupos pertenecientes a las corrientes ocultistas o esoteristas, poseen su génesis en un nuevo movimiento religioso de raíces antiguas.


    En el estudio del colectivismo esotérico- religioso podemos comprobar que la gran mayoría de los grupos, poseen un sincretismo espiritual por no decir “que carecen de originalidad”. En este estudio, que intenta ser un breve repaso de sus orígenes, para poder, más adelante, saber ubicarnos y percibir esos sincretismos, demostraré de manera gráfica de dónde proviene cada uno, logrando la máxima profundidad que la complejidad del tema me permita.



    Los grupos pertenecientes a las corrientes ocultistas o esoteristas, poseen su génesis en un nuevo movimiento religioso de raíces antiguas. Este es el “espiritismo moderno”.

    Nacido como forma de entretenimiento en los Estados Unidos (hermanas Fox) fue, no obstante, en Francia donde el logró su sistematización doctrinal. Su más grande influencia se debe a la obra de Hippolyte Léon Denizard Rivail, reconocido por su seudónimo de Allan Kardec. Éste nació en Lyon en 1803 y fue discípulo de Pestalozzi. Se dedicó a la docencia y publicó varios libros escolares de indudable valor didáctico. Luego de participar en sesiones espiritistas, a principios del año 1855 comenzaron sus indagaciones sobre estas, a las que ya asistía con frecuencia. Al principio lo hizo con la convicción de que todo se trataba de una patraña artística y comercial (y lo es en parte). De esta forma fue como Allan Kardec, así como otros investigadores, fueron “captados” por el engaño.

    Una vez que consideró suficientemente expuestas las manifestaciones que se producían en las sesiones mediúmnicas y la probabilidad de la comunicación con los muertos, a través de un mediúm, Kardec, se esforzó en hallar cuál era la intención de esos espíritus que intentaban constantemente comunicarse con los humanos.

    Así nació en 1857, su primer trabajo, titulado “El libro de los Espíritus”. Más tarde, el 1 de Enero de 1858 se lanzaría la Revista Espírita, y el 1 de Abril del mismo año, fundó la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas. Seguirían otras obras como: El libro de los Médiums (1861), El Evangelio según el Espiritismo (1864), El cielo y el infierno (1865), y El Génesis (1868).

    Murió en 1869 y su obra fue continuada por un famoso astrónomo francés Camilo Flammarion (1842-1925) entre otros.

    De esta forma nace el espiritismo moderno, como creencia organizada y codificada, a partir de la estructuración pseudocientífica llevada a cabo por el francés Hipólito León Denizard Rivail, más conocido como Allan Kardec.

    La suma del recién nacido espiritismo moderno, junto a las influencias de la masonería dieron por resultado una corriente que sería la base de casi todos los grupos esotéricos de distinta intensidad, esta corriente “madre” es: el teosofismo.

    Las sectas de la corriente ocultista o masónica - espiritista pueden clasificarse de muchas maneras. Una de estas es por su grado de componente y “densidad” esotérica, los cuales se verán manifestados en su simbología, bibliografía y hábitos de sus integrantes.

    Dentro del campo de estos grupos se encuentran los de tipo:

    A- poca o casi nada (oculta al comienzo) utilización del esoterismo
    B- mediana utilización del esoterismo
    C- altamente esotéricos
    D- grupos altamente sincréticos de esoterismo variado

    Ejemplos de estos grupos (sólo diez o menos de los más comunes):

    A- Grupos de la corriente METAFISISTA:

    Metafísica

    El Nuevo Pensamiento
    Grupo de Emmet Fox
    Grupo Yo Soy (I Am)
    Iglesia Universal y Triunfante
    Metafísica Cristiana Conny Méndez
    El puente de la libertad
    Todos los grupos de la línea Rubén Cedeño
    Grupos Saint Germain


    Terapias alternativas - meditación
    Osho Meditation Center
    Mer-Ka-Ba
    Fundación Hastinapura
    Brahma Kumaris
    Rebirthing - Leonard Orr
    Método Silva
    Quadrinity - Proceso Hoffman
    Unidad de Servicio Urusvati - Trigueirinho
    Share International - Maitreya


    Platillistas
    Raelianos
    Fraternidad Cosmica
    Comando Ashtar
    Grupo Uksim
    F.I.C.I.
    Alfa y Omega
    Grupo Alfa - Red Arco Iris


    B- Grupos de la corriente TEOSOFISTA:


    Teosofistas

    Sociedad Teosófica
    Vanguardia Teosófica

    Antroposofistas

    Casa Rudolf Steiner
    Sociedad Antroposófica

    Lucis Trust

    Escuela Arcana
    Triángulos
    Buena Voluntad Mundial

    Cristianismo esotérico

    Logosofistas

    Sociedad Logosófica



    C- Grupos de la corriente ROSACRUCIANA:

    Rosacruces


    Orden Cabalística
    Rosacruz Estética
    S.R.I.A.
    A.M.O.R.C
    Fraternidad Rosacruz
    Rosacruz de Haarlem (Lectorium)
    Hermanos Mayores de la Rosacruz
    Orden Cabalística de la Rosacruz
    Rosacruz Católica y Estética
    Orden Rosacruz

    Golden Dawn
    Thelemitas

    Ordo Templis Orientis

    Astrum Argentinum

    B.O.T.A. (Builders of the Audytum)

    Hermetic Brotherhood of Luxor

    Brotherhood of Eulis


    D- GRUPOS DE CORRIENTES VARIAS


    Neotemplarios

    Martinistas

    Cuarto Camino – Gurdjieff - Ouspensky

    Fraternidad Blanca Universal

    Gran Fraternidad Universal

    Neognósticos

    Movimiento Gnóstico Cristiano Universal
    Circulo de Investigación de la antropología gnóstica

    Hermetistas

    Instituto Filosófico Hermético
    Hermandad Hermética Occidental
    Corpus Hermeticum

    Fundación Nueva Acrópolis

    En muchos casos los grupos de clase A, B y D son la puerta de acceso a los de clase C y D, no obstante hay quienes ingresan a estos directamente sin pasar por otros.

    Los clase A se caracterizan por la levedad en la temática esotérica. En su discurso y prácticas observamos un sincretismo de cultos divinos (Dios, Jesús, Virgen María, Buda, Maestros Ascendidos) aunque hacen mayor hincapié sobre las “terapias alternativas”, el reencarnacionismo y los productos “nuevaeristas” (sahumerios, pirámides, gemas, etc) desplegados en estas “instituciones” y listos para el consumo de sus compulsivas víctimas.

    Sus prácticas no pasan de la meditación de segunda categoría, reiki, dietas y algunas creencias confusas y disparatadas.

    Los clase B poseen un esoterismo intermedio. Las creencias fantásticas y el desplazamiento de Dios, ocupan el lugar de las terapias alternativas, que si bien se continúan practicando, en este caso se transforman en meditaciones y rituales que no son de público conocimiento. También se evidencian cambios en lo edilicio en sus centros o “institutos” en comparación a las de clase A (algunas sucursales clase B, son centenarias) aparentando ser en muchos casos “academias de educación”.

    Sus prácticas son de meditación orientalista, dietas y pseudociencias como la “antropología gnóstica”, entre otras.

    Los grupos de clase C, son altamente esotéricos y funcionan de forma similar a logias. Si bien manifiestan algún accionar proselitista, comúnmente no publican demasiada propaganda para la captación de adeptos, a excepción de algunos grupos rosacruces.

    En estos grupos se transforma el simple “yoga” (gimnástico), los sahumerios y otras prácticas de los grupos A y B, en supuestos “viajes etéreos”, fenómenos de bilocación y levitación, entre otros, y la total aplicación del esoterismo y la alta magia en todos los actos del individuo, sumado a dietas y las “inevitables” ciencias apócrifas de corriente humanística.

    Dando por alto y lógicamente por conocido el peligro de ingresar a cualquiera de este tipo de grupos, es menester agregar que algunos grupos de clase C y D son de peligrosidad extrema, tal es el caso de uno de los más esotéricos: La Golden Dawn. “El quinto grado pone al adepto, dice el ritual, en comunicación directa con su ángel guardián, y pese a que su alma está inundada de lo sublime..., esta posesión espiritual tiende a trastornar el alma, a modificar el cuerpo y a conducir al espíritu hacia las esferas superiores. Este estado comporta un gran peligro, pues si el adepto sucumbe al miedo, corre el riesgo de caer en la locura o en la tentación del suicidio”.

    Gran parte de estos “expertos” en esoterismo terminan siendo víctimas de la insanía psíquica que provoca en sujetos con desequilibrios emocionales los juegos de la irracionalidad.


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